Red
de Apoyo a Mujeres
El
Ciclo de la Violencia
Fase
de acumulación de tensión.
Es el período en el cual ocurren incidentes de abuso
menores que van acumulando tensión en la pareja. Durante este período,
el hombre agrede a la mujer de una manera constante y controlada, a través
de pellizcos, insultos, enojo, manifestaciones de insatisfacción, reclamos,
etc. Ante esta situación, la mujer trata de calmar a su pareja para
que la violencia no suba de intensidad: se comporta cariñosa, complaciente,
trata de anticiparse todos los deseos de su pareja, o evita molestarlo.
Para poder mantener este papel, ella no puede permitirse sentir enojo en contra
de él, por lo que se refugia en la negación, en la minimización
y en la racionalización del abuso. Niega ante sí misma que el
abuso ocurrido y que su pareja fue capaz de lastimarla; minimiza los incidentes
de abuso y sus consecuencias; racionaliza las situaciones justificando la
conducta de su pareja. Sin embargo, aunque la mujer no lo reconozca o exprese,
se siente enojada con su pareja por el maltrato que recibe. Con el tiempo,
los incidentes menores de abuso se hacen más frecuentes y severos y
van dejando residuos que van acumulando más tensión entre ellos.
El hombre aumenta su posesión y brutalidad, la humilla cruelmente y
las agresiones verbales se vuelven más hostiles. La mujer maltratada
ya no es capaz de recuperar su equilibrio como en las etapas tempranas de
esta fase y ya no puede defenderse del dolor y del sufrimiento. Las técnicas
que utilizaba van dejando de funcionar y el enojo que la mujer siente como
resultado de este abuso, persiste por períodos más largos de
tiempo. Exhausta de tanto estrés, se empieza a alejar de su pareja
y evita molestarlo para no causar una explosión en él. El hombre
percibe esta conducta como una amenaza de abandono, por lo que aumenta su
nivel de opresión. Cualquier cosa que ella haga se presta a malas interpretaciones;
la persigue, la acosa y la tensión entre ellos se vuelve insoportable.
Según
Walker (1979), las mujeres que experimentan violencia doméstica siguen
un patrón definido de relación con su pareja, al que denomina
el Ciclo de Violencia. Este ciclo se divide en tres fases que se repiten una
y otra vez: la fase de acumulación de tensión, la fase del momento
agudo y la fase de luna de miel.
Fase
del momento agudo.
Es el período durante el cual se presenta una descarga
incontrolable de las tensiones que se acumularon durante la fase previa. Esta
fase se diferencia de la anterior por su carácter incontrolable, impredecible
y destructivo. Usualmente se dispara por un evento externo o por el estado
interno del hombre y tiene poca relación con la conducta de la mujer.
De acuerdo a los reportes de los hombres violentos, las agresiones en contra
de su pareja tienen una intención: enseñarle a la mujer una
lección. Por este motivo, ellos dejan de agredirla cuando creen que
la mujer ya aprendió la lección y, muchas veces, para este momento,
ella ya ha sido severamente maltratada.
Generalmente cuando las mujeres son víctimas de este tipo de agresiones,
temen que cualquier intento que ellas hagan por detener el abuso puede enfurecer
aún más a su pareja. Por este motivo, no se resisten, sino que
tratan de mantenerse calmadas y en espera de que el incidente pase. La agresión
puede ser tan traumática que pueden sentir que no les está ocurriendo
a ellas, o pueden experimentar una sensación de distanciamiento de
la situación.
Inmediatamente después de que el incidente violento termina, las mujeres
generalmente experimentan un shock inicial y una falta de creencia de que
el incidente realmente les ocurrió. Las víctimas experimentan
una forma de colapso emocional que puede durar, por lo menos, las primeras
veinticuatro horas después del incidente. Durante estas horas, experimentan
depresión y sentimientos de desesperanza, por lo que se aíslan
y no buscan ayuda inmediatamente.
Esta fase es usualmente más corta que la fase uno, o que la fase tres
y dura generalmente entre dos y veinticuatro horas. Es en esta etapa en la
que la mayoría de mujeres buscan ayuda, sin embargo, muchas reportan
que no lo hacen debido a que piensan y sienten que nadie las puede proteger
de las agresiones de su pareja, y a que temen que si lo reportan serán
lastimadas más severamente.
Fase
de luna de miel.
Es un período de tiempo que se presenta inmediatamente
después de la segunda fase y que se caracteriza por la ausencia de
tensión. Durante este período, el hombre cambia radicalmente
su conducta mostrándose cariñoso, amoroso y considerado. Usualmente,
se arrepiente de la agresión, pide perdón y promete que no volverá
a ocurrir. Así mismo, el hombre toma acciones que demuestran su sinceridad
en las promesas que está haciendo.
Durante el inicio de esta fase, la mujer puede observar la situación
más objetivamente. Se siente enojada y aterrorizada, por lo que está
dispuesta a realizar cambios trascendentales en su vida. Sin embargo, el cambio
de conducta de su pareja y sus constantes muestras de arrepentimiento, le
indican que él realmente puede cambiar y comportarse constantemente
como lo hace durante este período. Ella cree que el hombre que se presenta
durante esta fase coincide con lo que su pareja realmente es y que sus agresiones
son el resultado de su fragilidad y de su inseguridad. Por este motivo, piensa
que si él recibe la ayuda adecuada, él siempre permanecerá
de esta manera. De este modo, la mujer se percibe a sí misma como el
puente que llevará a su pareja al bienestar emocional. Esta creencia
se refuerza cuando le suplica que no lo abandone y cuando le manifiesta que
él la necesita y de que algo terrible le sucederá si ella lo
deja.
Aunque no se ha podido establecer con exactitud el período de tiempo
que dura esta fase, se ha podido determinar que es más largo que el
de la fase dos pero más corto que el de la fase uno. Después
de este período de calma, vuelve a iniciar la fase uno del Ciclo de
la Violencia.
De acuerdo a varios estudios, el Ciclo de la Violencia ha sido encontrado
en la mayoría de las parejas que viven en una situación de violencia
conyugal. Sin embargo, no se ha logrado determinar cuánto tiempo una
pareja permanece en cada una de las fases ni tampoco cuánto tiempo
le toma completar el ciclo. Existe evidencia de que a través del tiempo,
la fase de acumulación de tensión se vuelve más larga
y que la fase de luna de miel tiende a reducirse.