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Factores que pueden indicar que una mujer está en una relación de abuso:
Responder al llamado de emergencia
Es muy importante responder a los llamados de ayuda que las
mujeres maltratadas hacen en caso de emergencia. El apoyo que se le brinda
es determinante, aún cuando la experiencia demuestra que las decisiones
que ellas toman en ese momento, son pocas veces son las definitivas. Rechazar
ese llamado de emergencia significa desalentar a la mujer para que le ponga
fin a la violencia y le da fuerza al argumento del hombre cuando le dice:
“A nadie le importa lo que te pasa, nadie va a ayudarte”.
Es primordial brindarle seguridad a la víctima y a sus hijos pues,
sin esto, la mujer no puede visualizar ninguna acción para su bienestar.
Escuchar y creer
Muchas mujeres víctimas de violencia conyugal guardan
silencio durante años debido a que tienen miedo de que no les crean
o no las entiendan. Es por esto que, aunque muchas veces sea difícil,
es necesario escuchar y creer en la mujer cuando describe la violencia de
la cual es víctima.
Es necesario respetar la descripción que la mujer hace de los hechos.
No se debe temer que el dolor se reavive cuando la mujer hable del abuso pues
éste existe de todas formas. El hablar permite disminuir la tensión
emocional y el pánico que la mujer siente.
Minimizar el sentimiento de culpa
Muchas mujeres se sienten responsables de la violencia de
la cual son víctimas. Es importante recalcar que la persona que arremete
es la única responsable de la violencia. La persona que escucha a la
mujer debe posicionarse claramente en contra de los actos de violencia, sin
juzgar moralmente al agresor o a la víctima.
La violencia debe ser condenada, nombrada con los términos correctos
y denunciada como un hecho castigado por la ley. De esta manera, la violencia
accede a una dimensión pública y colectiva. Esto permite disminuir
los sentimientos de culpabilidad y de aislamiento de la víctima, ya
que reubica su historia individual dentro del contexto social. La víctima
se siente entonces apoyada y reconfortada. La mujer siente que puede confiar
en la persona que la escucha al darse cuenta que es comprendida, respetada
y no juzgada.
Proveer los medios
Las mujeres víctimas de violencia viven bajo el dominio de su cónyuge. Salir de la violencia significa para ellas retomar el control de sus vidas. Para esto, deben aprender de nuevo a utilizar sus capacidades y a estar convencidas de su valor y de sus cualidades. El rol de las personas que las ayudan debe ser:
Comprender la ruptura por etapas
Muchas mujeres víctimas de violencia conyugal, oscilan entre rupturas y reconciliaciones con su pareja antes de la separación final. Este proceso no ocurre en vano, sino que ayuda a la mujer a ir despidiéndose, poco a poco, de los sueños, las expectativas, los miedos y las ataduras que la mantienen unida a su pareja. La separación temporal le brinda a la mujer la ocasión para probar los siguientes elementos:
Aunque la ruptura por etapas es algo frecuente, por lo general, es mal comprendido por las personas del exterior. Las mujeres son señaladas de no saber lo que quieren, son etiquetadas como locas o tontas, o son acusadas de que les gusta que las maltraten. Muchas veces, las personas que les brindan ayuda tienen la impresión de que sus esfuerzos fueron en vano o que la mujer está jugando con ellos.
Para poder ayudar a una mujer maltratada, es necesario comprender la ruptura por etapas como un proceso y no como un fracaso. Cada ruptura-reconciliación constituye un avance y no un retroceso. Sin embargo, para lograr esto, la mujer necesita poder contar con el apoyo social tanto en las rupturas como en las reconciliaciones. Cuando una mujer decide regresar con su pareja, es necesario ayudarla a analizar su decisión: cuáles son sus motivaciones, sus esperanzas, sus miedos; qué puede hacer en caso de reiteración de la violencia, cómo puede protegerse, etc. Si la mujer tiene la seguridad de contar con el apoyo externo, su capacidad de protección y de decisión estará más reforzada cuando vuelva a ocurrir una crisis de violencia.